Empiezas a mirar los materiales de otra forma.
Lo que antes te parecen simples restos de madera…
de repente se convierten en una idea.
Eso fue exactamente lo que hizo uno de nuestros alumnos en su casa de paja.
Tenía desechos de madera del aserradero, los llamados costeros.
Que también valdrían tablas sueltas. O listones que te hayan sobrado.
Piezas que muchos habrían llevado directamente al contenedor, o a la estufa de leña.
Pero él vio otra cosa.
Decidió utilizarlas para terminar los marcos de las puertas interiores de su casa.
Y el resultado es sorprendente.
En absoluto lo que te puedas haber imaginado. Nada de aspecto improvisado.
Nada de “cutre”.
Al contrario.
Cada marco tiene personalidad. Un trabajo precioso de artesanía.
Un pequeño ejemplo de cómo, cuando uno construye con sus propias manos, empieza a aparecer algo que no se puede comprar en una tienda: carácter.
Muchas casas modernas parecen perfectas…
pero también todas iguales.
En cambio, en una casa autoconstruida pasan cosas diferentes.
Los materiales hablan.
Una tabla reciclada es una idea que aparece en medio de la obra.
Y poco a poco la casa se va llenando de detalles únicos.
Lo bonito de la bioconstrucción es que demuestra algo muy potente:
Se pueden hacer cosas preciosas con materiales gratis o muy baratos.
No se trata de gastar más.
Se trata de mirar mejor.
Aquí te dejamos un pequeño vídeo corto donde se ve este detalle de los marcos que hizo nuestro alumno
Y si quieres ver la casa completa, con todos los detalles del proyecto, aquí tienes el vídeo que publicamos el año pasado:
Si no lo has visto, ya tardas, porque te va a encantar.
A nosotros este tipo de detalles nos encantan.
Porque muestran algo que intentamos transmitir siempre en Taller Karuna:
No se trata solo de construir una casa.
Se trata de crear un hogar de calidad y con identidad propia.
Rubén y Patricia
Taller Karuna
Construye tu casa, construye tu libertad

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